El escéptico


Greenpeace. Activistas por el clima

Ser un escéptico es algo contradictorio. La falta de fe en, por ejemplo, el género humano, supone haber albergado previamente esa misma fe en el género humano, pues no se nace escéptico, uno se hace. El grado de escepticismo es, a su vez, proporcional al grado de fe que lo precede. Y suele ser, además, de una relación proporcional similar a la de los icebergs: se tuvo fe en algo -puntita del iceberg que sobresale del agua- y al perderla se pierde la fe en todo -masa inmensa de iceberg escondida bajo el agua-.

Por otra parte está ese precioso -por esperanzador- axioma de que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Y si a todo ello sumamos la teoría de la reencarnación, en que las vidas se suceden en su viaje hacia el Nirvana, vidas de hombre, de perro, de demonio, de flor, todas ellas empujándonos un poco más hacia la meta, lo cual indica que algún aprendizaje obtendremos de ellas y que algún vestigio van dejando en nosotros a modo de instinto o vago recuerdo, pues si sumamos todo esto, ¿qué nos da?

Creo que lo que da es un escéptico que, sin embargo, tiene el impulso de apoyar una campaña del todo idealista y seguramente hasta ingénua, pero que satisface una necesidad íntima, un hambre pequeñito y no saciado por tanto descreimiento.

Claro, que es necesario también haber madurado lo suficiente como para no sufrir ya por hacer el ridículo a ojos de muchos.

2 pensamientos en “El escéptico

  1. Creo que lo que da es un escéptico que, sin embargo, tiene el impulso de apoyar una campaña del todo idealista y seguramente hasta ingénua, pero que satisface una necesidad íntima, un hambre pequeñito y no saciado por tanto descreimiento.

    Esa demostración de la “contradicción” del escéptico, es lo que lo hace (a mis ojos) más heróico, poético, admirable.

    • Hola de nuevo, Francisco.
      Me parece que el problema de la mayoría de los escépticos, y conozco unos cuantos, es su incapacidad de superar una herida a la que podríamos llamar simbólica. Es el concepto de “symbolic injury” que se aplica a personajes literarios como el protagonista de “Las nieves del Kilimanjaro” de Hemingway. Harry agoniza a causa de un arañazo infectado que le ha producida gangrena. Paralelamente toda una serie de trivialidades le han alejado de la escritura, su auténtica pasión. Es decir, muere por una ridiculez pero en vida ya había muerto, al dejar de escribir, por razones ridículas.
      La herida primera que porta el escéptico se convierte en la causa por la que negará la vida entera.
      A mi modo de ver, esto es un grave error. Pero claro, es tan sólo una opinión. Los escépticos suelen ser recalcitrantes.

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