Pirateando

Hace poco he tenido ocasión de ver Piratas del Caribe 3, llevada de la mano de mi hijo de diez años. En su día también vi -y compré- las dos anteriores partes de la saga y admito pasármelo muy bien con la primera, que es la que a mi hijo menos le gusta porque salen menos monstruos. Normal.

Tendría muchas cosas que decir acerca de esta tercera entrega, pues una vez que hube renunciado a comprender el nudo gordiano de traiciones y alianzas inverosímiles, y habiendo empujado con el dedo índice de mi mano derecha la mandíbula inferior hacia arriba para que se me cerrara la boca ante el despliegue de efectos especiales, ya sólo quedaba comerse los restos de palomitas y aplicar el ojo crítico para no aburrirse durante el resto -y qué resto, largo como un día sin pan- del metraje.

Y en esto que llega la escena en que se reunen en una lengua de arena por un lado el Oficial Inglés Malo, Octopussy Jones y Blooming Bloom y por el otro La Chica, Barbosa y el Inefable Depp-Sparrow. Avanzan los unos hacia los otros como si de un duelo se tratase. Y de fondo… ¿una intertextualización musical? ¿un homenaje? ¿una casualidad?… No, lo más cercano al plagio sin llegar a ser un plagio de la banda sonora de Once upon a time in the west, 1968, obra maestra de Sergio Leone, dónde, una vez más, tuvo la colaboración del gran compositor Ennio Morricone. En concreto se basa en la escena del principio del duelo final entre Charles Bronson y Henry Fonda. ¡Casi esperaba oir sonar una armónica!

En fin, qué duda cabe… Los piratas están de moda.

2 pensamientos en “Pirateando

  1. No había caído en las semejanzas sonoras.
    Coincido en haber ido con menores (para justificarme), ellos se divirtieron (13 y 10 años), para mí, por poner un ejemplo, la escena del remolino fue pleonásmica y reiterativa hasta el infinito – sólo para terminar sin haber resuelto nada, igual que la propia peli, similar a la 2ª entrega –
    Iré a ver la cuarta entrega que podría llamarse II-bis-bis pero sólo por exigencias familiares😉
    Saludos

  2. Supongo que a medida que se suceden los bises, los “creadores” se van quedando sin cuerda de la que tirar y empiezan a hacer eso que llaman “guiños”…
    También yo iré a ver la cuarta (y el enésimo Spiderman…), aunque me apetece mucho más, por ejemplo, seguir las entregas de Harry Potter. En estas series fílmicas juveniles se nota la diferencia cuando están basadas en un texto preexistente. Pero los críos suelen ser inmunes a lo tostón de las grandilocuencias -a estas edades pasan por su fase “yankee”- y mientras no crezcan un poco y puedan ir al cine solos habrá que pagar el tributo de la paternidad…
    Saludos

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