Final

Then Frodo kissed Merry and Pippin, and last of all Sam, and went aboard; and the sails were drawn up, and the wind blew, and slowly the ship slipped away down the long grey firth; and the light of the glass of Galadriel that Frodo bore glimmered and was lost. sarr_095b.jpgAnd the ship went out into the High Sea and passed on into the West, until at last on a night of rain Frodo smelled a sweet fragrance on the air and heard the sound of singing that came over the water. And then it seemed to him that as in his dream in the house of Bombadil, the grey rain-curtain turned all to silver glass and was rolled back, and he beheld white shores and beyond them a far green country under a swift sunrise.

But to Sam the evening deepened to darkness as he stood at the Haven; and as he looked at the grey sea he saw only a shadow on the waters that was soon lost in the West. There still he stood far into the night, hearing only the sigh and murmur of the waves on the shores of Middle-earth, and the sound of them sank deep into his heart. Beside him stood Merry and Pippin, and they were silent.

At last the three companions turned away, and never again looking back they rode slowly homewards; and they spoke no word to one another until they came back to the Shire, but each had great comfort in his friends on the long grey road.

At last they rode over the downs and took the East Road, and then Merry and Pippin rode on to Buckland; and already they were singing again as they went. But Sam turned to Bywater, and so came back up the Hill, as day was ending once more. 180px-jef_murray_-_bag_end.jpgAnd he went on, and there was yellow light, and fire within; and the evening meal was ready, and he was expected. And Rose drew him in, and set him in his chair, and put little Elanor upon his lap.

He drew a deep breath. ‘Well, I’m back’, he said.

Hay muchas razones por las que creo que éste es uno de los finales mejor escritos que puedo recordar. Dejando a un lado las de tipo argumental -saber que al haber abandonado la Tierra Media los seres más extraordinarios que la habitaban se veta inevitablemente la posibilidad de cualquier ulterior aventura- y las de tipo estilístico -el uso anafórico de la conjunción “and” empuja la acción hacia su conclusión, sólo frenada muy ligeramente por los tres nostálgicos “but”-, asistimos a una despedida, representación simbólica de nuestra propia despedida del libro. De éste y de cualquier otro que nos haya emocionado. Unos se van y otros se quedan. El libro-Frodo se aleja en pos de un destino luminoso en la distante orilla de otro mundo mientras el lector-Sam regresa a su contidiana realidad.

Este final reproduce dentro de la propia trama del libro exactamente lo mismo que siento cada vez que acabo de leer una obra, cierro el volumen y miro a mi alrededor. Como Sam, yo no puedo cantar pero dejo que mis pies me lleven de vuelta a casa y digo también “I’m back” con infinita tristeza y una sonrisa en los labios.

8 pensamientos en “Final

  1. Pero en el libro hay varias despedidas que me causan el mismo impacto: casi casi más nostalgia me invade cuando la Compañía abandona Lothlórien. Recuerdo una ocasión en que sólo pude exorcizarla con la guitarra… una larga improvisación – creo que de unas tres horas – hasta cuando los altos Mallorn plateados dejaron de atormentarme.

    El único consuelo es que el libro sigue allí, y que la magia – por más que a la Dama Galadriel le disguste la palabra – se renueva cada vez que lo abrimos.

  2. Hmmm… tú eres tolkiendi. Estoy conformando un grupo de estudio-creación alrededor del Profesor. No requiere mucho. Si te le apuntas, escríbeme al mail.

  3. Por más veces que leo el final del libro siempre me emociona de igual manera. Hasta las lágrimas. Puede que exagere, pero es inevitable la melancolía por todo aquello que se ha perdido para siempre…
    Un saludo

  4. ¿Y qué me dices, Mornatur, de cuando Eowyn despide a Aragorn en Dunharrow?
    Desde luego la despedida de Lothlórien es muy triste, y creo que esa tristeza se ve acentuada por la costumbre que tiene Tolkien de introducir pequeños vislumbres de futuro en su historia. Aquí, por ejemplo, dice: “Suddenly the River swept round a bend, and the banks rose upon either side, and the light of Lórien was hidden. To that fair land Frodo never came again”. Al saber que Frodo nunca regresará a ese lugar el dramatismo de la despedida es mucho mayor. Por otra parte utiliza profusamente estructuras verbales pasivas que sugieren la presencia de una voluntad actora oculta tanto a los personajes como al lector e incluso al narrador. Eso enlaza maravillosamente con las concepciones deterministas de la antiguedad, el destino, los dioses, el wyrd…
    Hmmm… pues sí, quizá sí que sea tolkiendi…

    Leo, muy en el fondo creo que el mundo de Tolkien nunca podrá perderse porque el pasado -y Tolkien lo tomo prestado- lo llevamos con nosotros siempre.

  5. ¡Madre mía! Tolkiendi, Tolkiendi, ¿eh?
    Y aunque no se recrea apenas en ello, yo creo que casi más triste aún es la imagen de Arwen, sola en “Cerim Amroth” (donde se habían jurado fidelidad y caminado descalzos sobre la hierba de la colina…) tras la muerte de Aragorn.
    Indudablemente, el mundo de Tolkien permanece vivo en nuestras memorias. El presente impregnado del pasado, repleto de esa melancolía que Tolkien sabía trasmitir con maestría a través de sus palabras, al saber que las cosas bellas del pasado se han perdido para siempre. Vendrán otras cosas buenas, mejores si cabe, sí, pero aquellas que amamos ya no estarán… Ufff no sé… Toda la obra de Tolkien (salvo contadísimas excepciones) está llena de esto, de una tremenda nostalgia, una tristeza muy verde, muy húmeda, muy bella al mismo tiempo por todas las cosas que se pierden para siempre en la memoria.
    ay, siento ponerme pesada…
    Un abrazo.

  6. Nostalgia es recuerdo, y recuerdo, permanencia. Sin duda tiempo ha que el mundo se quebró y un abismo nos separa de los viejos mitos. Curiosamente, ya los anglosajones hablaban de ellos como si fueran algo lejano. Supongo que la necesidad de escribir sobre ellos sólo surgió cuando empezaron a palidecer, pues quién se iba a poner a escribir sobre dragones cuando éstos aún paseaban la tierra. Pero si Tolkien pudo sentir el aliento de las antiguas voces acariciar su imaginación, gracias a lo profundamente que indagó en sus textos -como los enanos, que de tanto excavar despertaron al Barlog de Moria-, es que no se han perdido para siempre, tan sólo duermen o esperan en los rincones todavía no iluminados por la tediosa luz de la razón. Y muchos viejos valores pueden ser válidos todavía -es más, debieran serlo y si todo nos va tan mal es en parte porque algunos no quieren recordarlos- aunque su indumentaria haya cambiado. Indumentaria que es sólo estética. No se trata de volver a las espadas, por ejemplo, a la cultura del acero, sino de amistad, honor y lealtad…

  7. Estoy de acuerdo con Leo acerca de la despedida más triste – bastante ligada a tus escritos amor vs muerte por cierto –
    También la preciosa historia de amor de Lúthien y Beren es culminada de forma cuando menos melancólica.
    No se me hubiese ocurrido la idea de ‘Frodo-libro y Sam-lector’, gracias por iluminarme.

    Saludos.

    P.D. :Creo que este vacío de terminar un libro nunca fue tan grande para mí como cuando terminé ‘La historia interminable’.

  8. Desde el presente recuerdo con nostalgia ese vacío que mencionas y que yo sentí intensamente con Tolkien y con “Watership Down” de Richard Adams, una obra me temo poco conocida aquí en España.
    Supongo que todo depende de lo mucho que se entregue uno a la obra y del grado de atadura que se tenga con la realidad. En la juventud se está dispuesto a dar todo y a renunciar a todo, pero no así en la madurez. Sam no habría soportado la pérdida de Frodo si no tuviera otra vida esperándole en casa y así se lo hace saber su amigo “Do not be too sad, Sam. You cannot be always torn in two. You will have to be one and whole, for many years. You have so much to enjoy and to be, and to do”. Él tiene un mundo al que ha de volver, al que pertenece, aunque la posibilidad futura de reunirse con Frodo no le es vetada definitivamente: “Your time may come”.
    La desgracia del lector es que no tiene opción. El escritor, en cambio, tiene la fortuna de tener siempre un pie puesto en otro lugar.

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