Sir Gawain y el Caballero Verde 1: las Damas

          Este romance caballeresco inglés del sXIV es una de las cumbres literarias del período del inglés medio y de la literatura romance universal. De autor anónimo, al que suele referirse por “el autor de Pearl”, otro importante romance medieval, su lenguaje simbólico lo hace trascender su tiempo y llegar hasta nosotros pleno de significado y con su magia maravillosa e intacta, en especial en la traducción que el gran filólogo, profesor y estudioso del anglosajón J.R.R.Tolkien hiciera de él.651964540.jpg

          De entre los muchos temas que se podrían analizar en este poema he escogido el tratamiento que en él se hace de la mujer, asunto que me parece de máximo interés porque el autor abrió una brecha en los conceptos estereotipados de la época a través de la cual vislumbrar una figura femenina moderna e intemporal.

          La Dama del castillo y esposa de Bercilak es el personaje femenino central de esta obra. Pertenece al tercer tipo de mujer en orden de importancia retratada en los romances, la bruja o mujer provocadora, en oposición a los otros dos tipos, la Virgen María, presente en el escudo de Sir Gawain, y la mujer idealizada o sublimada, que aquí se correspondería con Guenevere, la esposa de Arturo. Sin embargo, la Dama se comporta de forma ambigua y no abiertamente como lo hace su prototipo. En la segunda mitad del s.XIV, cuando circulaban ya los cuentos de Chaucer, tan críticos e irónicos, los encuentros nocturnos entre la Dama y Sir Gawain, en la línea del amor cortés con sus diálogos delicados pero tan llenos de soltura y naturalidad, debían de parecer casi alta (y perturbadora) comedia.

          Contemplados desde cierta distancia y con cierto grado de abstracción, los personajes muestran su rebeldía hacia su dimensión simbólica. En particular vemos cómo Sir Gawain, el hombre arquetípico, aparece enfrentado a y se interesa por lo femenino. El modelo más típico en las obras de caballería o de amor cortés, la mujer ideal y sublime, apenas tiene parte en esta historia e incluso es sobrepasado por el modelo de una mujer más real, en este caso la Dama, que, en una primera aparición, parece pertenecer, sin embargo, al mismo tipo que Guenevere sólo que con mejores atributos (“Then the lady longed to look at this knight; and from her closet she came with many comely maidens. She was fairer in face, in her flesh and her skin, her proportions, her complexion, and her port to all others, and more lovely than Guenevere to Gawain she looked. He came thruogh the cancel to pay court to her grace”, stanza 39). La acompaña una mujer vieja que no dejará su lado en todas las apariciones públicas de la Dama, ya que no en las privadas en el aposento de Sir Gawain. (“Leading her by the left hand another lady was there who was older than she, indeed ancient she seemed, and held in high honour by all men about her. But unlike in her looks those ladies appeared”, stanza 39).

          Sólo al final del relato descubriremos que la Dama y su acompañante son el anverso y reverso de una misma moneda, Morgan le Faye, hermanastra de Arturo -bien mirado Arturo y su hermana también son anverso y reverso de una misma moneda, la condición humana contenedora del bien y del mal-, y hechicera que ha tramado todo para probar a Sir Gawain no por sí mismo sino como representante de Arturo, a quien en realidad estaba dirigido el reto del Caballero Verde. castle.jpgEste había retado en un principio a la corte de Arturo pero Arturo es sustituído por Sir Gawain, su paladín. El Caballero Verde es sólo una aparición más, aunque poderosa, surgida de las artes de Morgana quien es capaz de desdoblarse de forma multiple tanto en personajes (el brutal verdugo, el Caballero Verde, la hermosa Dama, su acompañante) como en lugares (el castillo, la Capilla Verde) aparentemente antagónicos pero en realidad complementarios.

          ¿Y con qué cuenta Sir Gawain para enfrentarse a semejante reto? Con la Virgen María. Después de todo él es un caballero cristiano, servidor, en última instancia, de Nuestra Señora, cuyo emblema porte en el escudo. Por cierto, el escudo también tiene su anverso y reverso: mientras que en el exterior porta la imagen del pentáculo o estrella de cinco puntas, emblema de las virtudes caballerescas, en el interior lleva grabada la imagen de la Virgen, su emblema moral y espiritual (…his blazon that was of brilliant gules with the pentagle depicted in pure hue of gold… the knight had in comely wise on the inner side of his shield her image depainted, that when he cast his eyes thither his courage never failed”, stanzas 27 y 28)

          Por lo tanto el enfrentamiento entre las dos figuras simbólicas femeninas, la celestial (la Virgen) y la terrenal (Morgana) está servido. A su vez cada una de ella la asociaremos a otros símbolos, según el momento en que parecen tener más poder: la Virgen simboliza la Luz; Morgana, la Noche.

          Sir Gawain está, por supuesto, del lado de la Virgen. Esa es la posición de la que parte y que además le es propia, pues Gawain posee características solares, tal como demuestra el incremento de sus fuerzas a medida que el sol va acercándose al mediodía, que es también el momento en que diariamente va a misa (“He calls to a chamberlain, and chooses his clothes, and goes forth when garbed all gladly to Mass”, stanza 52), y su declive a partir de entonces, su descenso hacia las debilidades de la noche. Es entonces cuando “ataca” la Dama, cuyos avances siempre concluyen, y por lo tanto contrastan, con el ceremonial del desollamiento que Bercilak, su marido, hace de las piezas que acaba de cazar en los episodios paralelos en los que él aparece.

          Este paralelismo entre la Dama y los animales cazados por su marido es muy interesante y enfatiza el mundo de lo carnal al que Sir Gawain opone su firme adhesión al ideal de pureza. Bercilak caza tres animales. un ciervo, un jabalí y un zorro. Este último representa en los bestiarios y fábulas medievales al diablo y sus tretas, y coincide su muerte con el momento en que la Dama ofrece a Sir Gawain primero un anillo, que él rechaza por implicar fidelidad y entrega, y luego su cinto de seda verde, del que ella astutamente dice: “Do you refuse now this silk because in itself it is poor? And so it appears. See how small ‘tis in size, and smaller in value! But one who knew of the nature that is knit therewithin would appraise it probably at a price far higher. For whoever goes girdled with this green riband, while he keeps it well clasped closely about him, there is none so hardy under heaven that to hew him were able; for he could not be killed by any cunning of hand”, stanza 74.

          Sir Gawain no se vincula por el amor, como él mismo dice a la Dama en la stanza 71: “Nay! Lover have I none, and none will have meanwhile”, pero sí se interesa por el cinto de la Dama (“The knight then took note, and thought now in his heart, ‘twould be a prize in that peril that was appointed to him”, stanza 74). 

          En este momento el caballero se aparta de la Dama que hasta ahora en verdad ocupaba su corazón, la Virgen María, para aliarse con la magia femenina que le ofrece la Dama del castillo, Morgana. Y a través de esta debilidad suya cobra, finalmente, su dimensión humana.

          Pero cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto no ha sido empujado a esta misma situación -y elección- por la misma Virgen? Pues a Ella y a Dios rogaba Sir Gawain cuando vagaba perdido en busca de la Capilla Verde y se topa con el Castillo: “In prayer he now did ride, lamenting his misdeed: he blessed him oft and cried, ‘The Cross of Christ me speed!’ The sign on himself he had set but thrice, ere a mansion he marked”, stanza 32.

          En conclusión, la ordalía de Sir Gawain sirve para que éste se purifique en valor y lealtad a través la consciencia de sus propios defectos, y alcance, asimismo, la dimensión humana de la que, al comenzar su aventura, carecía, siendo entonces aún símbolo de pureza y perfección. Una ordalía que le es preparada (le había sido, en realidad, preparada a Arturo pero él tiene un estatus inexpugnable, en el sXIV no se le podía aún cuestionar) por las dos Damas antagónicas de la historia, a su vez anverso y reverso de la Mujer Moderna, ya no tan simple y arquetípica, que aparece quizás por primera vez en la historia de la literatura en este bellísimo romance.   

           

3 pensamientos en “Sir Gawain y el Caballero Verde 1: las Damas

  1. Genial, muchisimas gracias por el comentario, me ha ayudado muchisimo. He empezado Filologia Inglesa por la UNED y me las estoy viendo y deseando! pero este tipo de ayuda en la web es formidable.

    Gracias otra vez

    Nela

  2. Me alegro de que te haya sido de utilidad.
    La verdad es quecuando se estudia por la UNED, y en especial cuando no se tienen tutorías, es difícil abrirse camino investigando para realizar algún trabajo que no discurra por los caminos trillados de siempre.Yo ya he llegado a cuarto y sigo con el mismo problema. Además, la mayoría de las páginas que parecen contener contenidos interesantes tienen el acceso restringido.
    Personalmente he optado por publicar aquí los trabajos que más he disfrutado haciendo -cuando he tenido tiempo de hacer PEDs- al igual que algunas de las fuentes de donde he obtenido información. Me ha costado bastante reunirla, pero creo que vale la pena echar un vistazo.
    Un saludo y suerte con la carrera.

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