Amor, muerte y música. Anne Sophie von Otter está espléndida aunque quizás no sea todo lo ortodoxa que algunos quisieran, para lo cual ya está ahí Emma Kirkby.
El texto de Nahum Tate dice:
Thy hand, Belinda, darkness shades me,
On thy bossom let me rest,
More I would but Death invades me;
Death is now a welcome guest.
When I am laid in earth,
May my wrongs create
No trouble in thy breast;
Remember me, but ah! Forget my fate.
…ahí donde Virgilio dijo:
He vivido mi vida, el noble curso
que me abrió la Fortuna he recorrido,
y ahora mi jornada bajo tierra
emprendo, magna sombra. He levantado
una excelsa ciudad; sus regios muros,
los míos, vi surgir; vengué a mi esposo,
y castigué a mi hermano por su crimen;
feliz, oh sí, feliz en demasía
con sólo que a mis playas nunca hubiesen
abordado los dárdanos navíos…
…¡Moriré no vengada… mas quisiera
-murmulla- moriré! Que así me place,
aun así, descender hacia las sombras.
Desde alta mar la llama de mi pira
el Dárdano cruel lleve en los ojos,
y con ella el augurio de mi muerte…
Durante años me ha fascinado la historia de Dido y esa última frase que pronuncia en la ópera de Purcell de 1689, acuérdate de mí pero olvida mi destino, tan alejada de la idea original que pretendía que Eneas no olvidara nunca. ¿A qué sa habrá debido ese cambio? ¿Qué actitud tendría una Dido contemporánea?





