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	<title>Comentarios en: Voces</title>
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	<description>Diario de viaje por mundos utópicos</description>
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		<title>Por: sol</title>
		<link>http://vidadeniki.wordpress.com/2009/01/01/249/#comment-5888</link>
		<dc:creator>sol</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Apr 2009 16:42:47 +0000</pubDate>
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		<description>Merece la pena sentirse GEENPEACE, en alguna ocasión
viva la liberación de nuestras v´ctimas culinarias.
Un beso
sol</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Merece la pena sentirse GEENPEACE, en alguna ocasión<br />
viva la liberación de nuestras v´ctimas culinarias.<br />
Un beso<br />
sol</p>
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	<item>
		<title>Por: Francisco</title>
		<link>http://vidadeniki.wordpress.com/2009/01/01/249/#comment-5876</link>
		<dc:creator>Francisco</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Jan 2009 11:54:06 +0000</pubDate>
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		<description>Hago una aclaración, con lo de concepto abstraco para el animal, me quedó quizá bastante mal la frase, pero quise decir que es un concepto demasiado abstracto para el animal.

Y si, niki, un dilema moral muy interesante, en realidad, es casi la elección de matar directa o indirectamente...depende el caso y la suerte. 


Suerte</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hago una aclaración, con lo de concepto abstraco para el animal, me quedó quizá bastante mal la frase, pero quise decir que es un concepto demasiado abstracto para el animal.</p>
<p>Y si, niki, un dilema moral muy interesante, en realidad, es casi la elección de matar directa o indirectamente&#8230;depende el caso y la suerte. </p>
<p>Suerte</p>
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	<item>
		<title>Por: Francisco</title>
		<link>http://vidadeniki.wordpress.com/2009/01/01/249/#comment-5875</link>
		<dc:creator>Francisco</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Jan 2009 23:22:58 +0000</pubDate>
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		<description>El que escribió dicha experiencia tambien era conciente de que lo mejor para el pájaro quizá era dejarla ir, y no, no era un pájaro normal, era un pájaro que había encontrado herido y lo cuidó durante bastante tiempo hasta que ya no se sentía bien con el así, creo, la verdad no lo recuerdo bien el texto, lo lei hace bastante.

El punto es que por más que la libertad sea un concepto abstracto para el animal, lo que hiciste para mi no fue anormal, fue bastante humano, a veces uno tiene que aceptar que la selección natural es inevitable, somos animales y para comer hay que matar, lo podés hacer vos o lo puede hacer otro, pero tarde o temprano alguien mata a un ser vivo para mantenernos con vida. 
El humano a veces puede razonar un hecho y decidir esquivar momentaneamente ser el responsable de ese acto &quot;cruel&quot; pero tan natural, consideramos mejor que sea la naturaleza misma la que decida su suerte, quizá por lo poético que resulta el dejar andar a un ser vivo con destino incierto, y si, puede que nos pongamos en su lugar e inconcientemente ese animal que mandamos a una muerte incierta sea en parte nosotros que no sabemos quien será nuestro verdugo y si tendrá nuestra misma piedad o si respetará el cruel ciclo de matar o morir.

Saludos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El que escribió dicha experiencia tambien era conciente de que lo mejor para el pájaro quizá era dejarla ir, y no, no era un pájaro normal, era un pájaro que había encontrado herido y lo cuidó durante bastante tiempo hasta que ya no se sentía bien con el así, creo, la verdad no lo recuerdo bien el texto, lo lei hace bastante.</p>
<p>El punto es que por más que la libertad sea un concepto abstracto para el animal, lo que hiciste para mi no fue anormal, fue bastante humano, a veces uno tiene que aceptar que la selección natural es inevitable, somos animales y para comer hay que matar, lo podés hacer vos o lo puede hacer otro, pero tarde o temprano alguien mata a un ser vivo para mantenernos con vida.<br />
El humano a veces puede razonar un hecho y decidir esquivar momentaneamente ser el responsable de ese acto &#8220;cruel&#8221; pero tan natural, consideramos mejor que sea la naturaleza misma la que decida su suerte, quizá por lo poético que resulta el dejar andar a un ser vivo con destino incierto, y si, puede que nos pongamos en su lugar e inconcientemente ese animal que mandamos a una muerte incierta sea en parte nosotros que no sabemos quien será nuestro verdugo y si tendrá nuestra misma piedad o si respetará el cruel ciclo de matar o morir.</p>
<p>Saludos</p>
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	<item>
		<title>Por: vidadeniki</title>
		<link>http://vidadeniki.wordpress.com/2009/01/01/249/#comment-5874</link>
		<dc:creator>vidadeniki</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Jan 2009 08:41:12 +0000</pubDate>
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		<description>Hay un texto maravilloso del inefable Samuel Beckett que se llama &quot;Dante y la langosta&quot; y que está incluído en &quot;Belacqua en Dublín&quot;. Termina de la siguiente manera:
-Me aseguraron que era fresca- dijo Belacqua.
De pronto vio que aquella criatura se movía; aquella neutra criatura. No cabía duda de que había cambiado de postura. Se llevó la mano a la boca.
-¡Cristo!- exclamó.-, está viva.
Su tía miró la langosta. Volvió a moverse. Dio una leve señal de vida nerviosa sobre el hule. Se quedaron allí delante mirándola, cruciformemente expuesta encima del hule. Se estremeció de nuevo y Belacque creyó que iba a marearse.
-Dios mío- gimió él-, está viva; ¿qué vamos a hacer?
Su tía no pudo evitar reir. Se apresuró a ir a la despensa a buscar su bonito delantal, dejándolo allí mirando con los ojos desorbitados, y volvió con él puesto y remangada, derecha al grano.
-Bueno -dijo ella-, por lo menos eso se espera.
-Todo este tiempo...-murmuró Belacqua. Y, al advertir de pronto su odioso atuendo, gritó-. ¿Qué vas a hacer?
-Pues hervirla- dijo ella-; ¿qué si no?
-Pero no está muerta- protestó Belacqua-. No puedes hervirla así.
Ella lo miró asombrada. ¿Estaría en sus cabales?
-No seas tonto- le dijo destempladamente-, las langostas siempre se hierven vivas. Hay que hervirlas.
Ella levantó la langosta y le dio la vuelta. Temblaba.
-No sienten nada- dijo ella.
Desde las profundidades del mar había reptado hasta la olla cruel. Durante cuatro horas, rodeada de enemigos, había alentado secretamente. Había sobrevivido al gato de la francesa; y a su torpe porte. Y ahora iría viva al agua hirviendo. Tenía que ir. Expulsó al aire un suspiro silenciosamente.
Belacqua miró el apergaminado rostro de su tía, gris, en la lóbrega cocina.
-Haces remilgos- dijo ella con acritud- y me pones mala, y luego te la zampas para cenar.
Levantó la langosta de encima de la mesa; le quedaban treinta segundos de vida.
Bueno, pensó Belacqua, es una muerte rápida; que Dios nos ayude a todos.
No lo es.

Hace ya bastantes años que tengo este libro y, la verdad, no lo recordaba cuando el otro día soltamos a la masera. Lo he recordado ahora, al leer tu mensaje. 
Creo que hasta en lo que parecen los gestos más absurdos hay que procurar obrar con cierta coherencia. No sé si yo liberaría a un pájaro que ha sido durante tiempo una mascota. La belleza de la libertad es un concepto humano abstracto que poco tiene que ver con la realidad. Soltar a un ser así parece más bien un acto de transferencia: liberaré a otro de su esclavitud ya que yo mismo no puedo liberarme. Acaso para el pájaro lo mejor hubiera sido seguir como estaba.
Es este un problema habitual que se da en relación con los animales que viven con humanos. Hace unos años recogí una cría de erizo que había sido despertada de su hibernación por unas obras. Sufría hipotermia y estaba desconcertada, en mitad del día. Pasó todo el resto del otoño, todo el invierno y la mitad de la primavera en casa, comiendo queso, galletas y todo cuanto pillaba. Cuando llegaron los días de calor y abundancia, lo solté. Aún hoy no estoy segura de que hiciera bien. Cuando veo que por estas fechas navideñas se ofertan erizos en las tiendas de mascotas, me siento tentada de comprar alguno, cuidarlo y liberarlo después, pero acaso lo que habría que hacer es no comprarlo, pues si no hay demanda, no los andarán cazando por ahí y los dejarán en paz. Otro asunto muy distinto es encontrarse al bicho en apuros por ahí. 
Hay animales que, una vez arrancados de su entorno, no pueden volver a integrarse en él. Claro que como nosotros no los volvemos a ver una vez liberados, nos podemos imaginar que todo les irá bien, porque ese es nuestro deseo y ha sido nuestra motivación. Muy loable, sí, pero no sé si del todo acertada.
Todo un problema moral, éste, ¿verdad? 
Que Dios nos ayude a todos, decía Beckett. Pero, ¿y si no lo hace?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hay un texto maravilloso del inefable Samuel Beckett que se llama &#8220;Dante y la langosta&#8221; y que está incluído en &#8220;Belacqua en Dublín&#8221;. Termina de la siguiente manera:<br />
-Me aseguraron que era fresca- dijo Belacqua.<br />
De pronto vio que aquella criatura se movía; aquella neutra criatura. No cabía duda de que había cambiado de postura. Se llevó la mano a la boca.<br />
-¡Cristo!- exclamó.-, está viva.<br />
Su tía miró la langosta. Volvió a moverse. Dio una leve señal de vida nerviosa sobre el hule. Se quedaron allí delante mirándola, cruciformemente expuesta encima del hule. Se estremeció de nuevo y Belacque creyó que iba a marearse.<br />
-Dios mío- gimió él-, está viva; ¿qué vamos a hacer?<br />
Su tía no pudo evitar reir. Se apresuró a ir a la despensa a buscar su bonito delantal, dejándolo allí mirando con los ojos desorbitados, y volvió con él puesto y remangada, derecha al grano.<br />
-Bueno -dijo ella-, por lo menos eso se espera.<br />
-Todo este tiempo&#8230;-murmuró Belacqua. Y, al advertir de pronto su odioso atuendo, gritó-. ¿Qué vas a hacer?<br />
-Pues hervirla- dijo ella-; ¿qué si no?<br />
-Pero no está muerta- protestó Belacqua-. No puedes hervirla así.<br />
Ella lo miró asombrada. ¿Estaría en sus cabales?<br />
-No seas tonto- le dijo destempladamente-, las langostas siempre se hierven vivas. Hay que hervirlas.<br />
Ella levantó la langosta y le dio la vuelta. Temblaba.<br />
-No sienten nada- dijo ella.<br />
Desde las profundidades del mar había reptado hasta la olla cruel. Durante cuatro horas, rodeada de enemigos, había alentado secretamente. Había sobrevivido al gato de la francesa; y a su torpe porte. Y ahora iría viva al agua hirviendo. Tenía que ir. Expulsó al aire un suspiro silenciosamente.<br />
Belacqua miró el apergaminado rostro de su tía, gris, en la lóbrega cocina.<br />
-Haces remilgos- dijo ella con acritud- y me pones mala, y luego te la zampas para cenar.<br />
Levantó la langosta de encima de la mesa; le quedaban treinta segundos de vida.<br />
Bueno, pensó Belacqua, es una muerte rápida; que Dios nos ayude a todos.<br />
No lo es.</p>
<p>Hace ya bastantes años que tengo este libro y, la verdad, no lo recordaba cuando el otro día soltamos a la masera. Lo he recordado ahora, al leer tu mensaje.<br />
Creo que hasta en lo que parecen los gestos más absurdos hay que procurar obrar con cierta coherencia. No sé si yo liberaría a un pájaro que ha sido durante tiempo una mascota. La belleza de la libertad es un concepto humano abstracto que poco tiene que ver con la realidad. Soltar a un ser así parece más bien un acto de transferencia: liberaré a otro de su esclavitud ya que yo mismo no puedo liberarme. Acaso para el pájaro lo mejor hubiera sido seguir como estaba.<br />
Es este un problema habitual que se da en relación con los animales que viven con humanos. Hace unos años recogí una cría de erizo que había sido despertada de su hibernación por unas obras. Sufría hipotermia y estaba desconcertada, en mitad del día. Pasó todo el resto del otoño, todo el invierno y la mitad de la primavera en casa, comiendo queso, galletas y todo cuanto pillaba. Cuando llegaron los días de calor y abundancia, lo solté. Aún hoy no estoy segura de que hiciera bien. Cuando veo que por estas fechas navideñas se ofertan erizos en las tiendas de mascotas, me siento tentada de comprar alguno, cuidarlo y liberarlo después, pero acaso lo que habría que hacer es no comprarlo, pues si no hay demanda, no los andarán cazando por ahí y los dejarán en paz. Otro asunto muy distinto es encontrarse al bicho en apuros por ahí.<br />
Hay animales que, una vez arrancados de su entorno, no pueden volver a integrarse en él. Claro que como nosotros no los volvemos a ver una vez liberados, nos podemos imaginar que todo les irá bien, porque ese es nuestro deseo y ha sido nuestra motivación. Muy loable, sí, pero no sé si del todo acertada.<br />
Todo un problema moral, éste, ¿verdad?<br />
Que Dios nos ayude a todos, decía Beckett. Pero, ¿y si no lo hace?</p>
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		<title>Por: Francisco</title>
		<link>http://vidadeniki.wordpress.com/2009/01/01/249/#comment-5873</link>
		<dc:creator>Francisco</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jan 2009 23:57:44 +0000</pubDate>
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		<description>Hermosa historia Niki, tu voz parece ser noble y bondadosa.

Alguna vez lei un texto similar, de una persona que tenía un pájaro como mascota hasta que un día lo llevó a un parque y lo liberó con otros pájaros, al igual que tu, dudaba si sería capaz de sobrevivir en el basto mundo, pero le pareció que un segundo de libertad vale más que 1 vida encerrado.
Yo creo que tu voz hizo bien y no hay nada de lo que avergonzarse.

Saludos Niki y ¡¡Feliz Año nuevo!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hermosa historia Niki, tu voz parece ser noble y bondadosa.</p>
<p>Alguna vez lei un texto similar, de una persona que tenía un pájaro como mascota hasta que un día lo llevó a un parque y lo liberó con otros pájaros, al igual que tu, dudaba si sería capaz de sobrevivir en el basto mundo, pero le pareció que un segundo de libertad vale más que 1 vida encerrado.<br />
Yo creo que tu voz hizo bien y no hay nada de lo que avergonzarse.</p>
<p>Saludos Niki y ¡¡Feliz Año nuevo!!</p>
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