Archivos para Marzo 2007

31
Mar
07

Poemas de gatos: El gato de Paul Gallico

The Honourable Cat

I am Cat,

I have pride,

I have dignity,

And I have memory,

For I am older than you.

I am older than your gods; the tree gods, the stone gods,

The thunder and lightning and the sun gods,

And your god of love.

I too can love,

But with only half a heart,

And that I offer you,

Accept what I am able to give,

For were I to give you all,

I could not bear your inevitable treachery.

Let us remain Honourable friends.

black-cat.gif

30
Mar
07

Matar a un ruiseñor

          Siempre me han fascinado los títulos de crédito iniciales de esta película. Como sin darle importancia, Mulligan nos muestra una caja que se abre, un tesoro infantil que nos es revelado por las manos de su dueño al son de una vaga cancioncilla musitada sin pensar. Los preciosos objetos que vemos están cargados de simbolismo: un reloj parado nos hablará del paso del tiempo, unas figuras humanas talladas en madera del alma y del silencio, una llave quién sabe lo que abrirá, un silbato parece una llamada de atención, las canicas rememoran juegos de verano, las ceras la capacidad de representación, de comprensión… Con ellas veremos hacerse un gran tachón y luego el dibujo de un pájaro volando. Las manos van y vienen pero sólo juegan, se distraen un rato, acabarán cansándose… El pájaro dejará de volar.

Qué terrible puede ser el mundo infantil.

30
Mar
07

La Sirenita

          Están quietos, muy quietos y juntos, desde hace mucho tiempo. Detrás de ellos -aunque no lo miran- un navío extraordinario ha aparecido -no saben cuándo- en el horizonte. Otros -no saben quiénes- traen sus sueños.

wonders-of-nature-magritte.jpgRené Magritte, “Canción de amor”

          El sol se hunde dubitativo entre las neblinas grises de oriente y aparta los velos del alba la noche. En la oscuridad, sube la marea minuciosa y empieza a recuperar la roca eterna y todavía húmeda. De repente el mar monta en cólera -quién sabe qué atentas brisas- y la pródiga espuma de su azote se concentra y alza un instante sobre la pareja de amantes que ha venido a sentarse a la orilla del mundo a lamentar su destino.

          Ella aún sostiene en la mano el puñal. El Príncipe ha cubierto su desnudez con un manto digno de reyes. Llegan caminando a través del frío final de la noche. Las luces de Palacio les deslumbran. La puerta de la cámara nupcial no hace ruido al cerrarse, ni al abrirse. Al retirar los labios de su frente tras besarle suave, ella le ha descubierto mirándola resignado a recibir el golpe mortal. La sorpresa de ambos equivale justamente al conocimiento. Su esposa, la Princesa, no ha llegado a despertarse pese a la dramática escena junto al lecho. Duerme tranquila y, saciado su lícito deseo, no ha advertido que él, aunque tiene cerrados los ojos, cavila, recuerda, sufre. El Príncipe ha empezado a pensar en ella, la Sirenita, la hermosa y enigmática muchacha sin voz de la que no ha podido despedirse. No está entre los invitados rezagados. Ni siquiera la ha visto durante el banquete o la ceremonia. Sus hermanas sirenas la han entretenido para intentar convencerla, una vez más, de que aún hay una alternativa para ella. Sus largos cabellos de plata son el precio por el puñal mágico de la Hechicera para olvidar anhelos imposibles tras castigar a quienes nos han defraudado. La Hechicera sonríe y concibe futuras maldades al verlas venir: es maestra en la verdad y ha estado esperando todo el rato. Con sus largas tardes, los días previos a la boda no han dado tregua a la Sirenita: el cielo, más límpido y azul que nunca, escapa del alcance de sus manos alzadas, indiferente a sus plegarias. Ante ella, el gran acantilado. La espuma del mar, abajo, la reclama. Ella se demora, aunque confiesa: ha perdido ya la esperanza. Un amor inmenso y puro oprime su corazón. El bullicio de Palacio le es ajeno e hiriente. Espía desde tímidas esquinas los dulces ademanes del Príncipe y la joven Dama, su prometida. Alguna palabra oye, alguna promesa cae de sus labios que le hace apretar los suyos con fuerza, odiando el persistente silencio que ha acabado por agotar al ser amado. Sus ojos hablan intensamente un lenguaje incomprensible para él. Las preguntas quedan todas sin respuesta y de la ignorancia ninguna emoción profunda puede brotar. Sólo simpatía, hermosas risas sinceras al ver cómo ella aprende a bailar, a comportarse en sociedad, a vestir un complicado traje largo y con corsé. Porque ella aparece inocente y torpe y como recién nacida en la playa -en sus oídos, la postrera y vana advertencia de la Hechicera; en su alma, el dolor atroz de su cuerpo partido; en su boca, el sabor amargo de la pócima -, recordándole su propio naufragio. Al rescatarla una vaga sombra oscurece su corazón pero él no quiere distraerse de la imagen del rostro de la Dama, el primer rostro que viera en su primer despertar. Un rostro en el que cree equivocadamente y que por error une a la amorosa memoria de los brazos que le sostuvieran en la tempestad. Mientras, la Sirenita observa asomando apenas entre los vaivenes del mar y ha decidido visitar a la Hechicera para que no muera de imposible distancia esa pequeña alma que él ha alumbrado en su interior. Se rebela ya contra su condición, contra su musculosa cola de pez y el oceánico vacío en su pecho. Con empeño, puede incluso intuir la desgracia. Sus hermanas lloran asustadas. Un hermoso ser humano ha caído desde el puente del navío y se ha hundido en la tempestad. Canta una melodía que le resulta familiar y que ella se ha puesto a acompañar con los sones maravillosamente líquidos que domina tan bien y por los que todos bajo las aguas la admiran y adoran. La hija pequeña del Rey del Mar cumple hoy quince años y quiere conocer el mundo. 
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Ver La Sirenita de Hans Christian Andersen

28
Mar
07

Poemas de gatos: W.B.Yeats’ Cat

The Cat went here and there,

And the moon spun round like a top,

And the nearest kin of the moon,

The creeping Cat, looked up.

Black Minnaloushe stared at the moon,

For, wander and wail as he would,

The pure cold light in the sky,

Troubled his animal blood.

Minnaloushe runs in the grass,

Lifting his delicate feet.

Do you dance Minnaloushe,

Do you dance?

27
Mar
07

La vergüenza…

La vergüenza (…) que siente el justo ante la culpa cometida por otro, que le pesa por su misma existencia, porque ha sido introducida irrevocablemente en el mundo de las cosas que existen, y porque su buena voluntad ha sido nula o insuficiente, y no ha sido capaz de contrarrestarla. (…) Nadie ha podido comprender mejor la naturaleza incurable de la ofensa, que se extiende como una epidemia. Es una necedad pensar que la justicia humana pueda borrarla. Es una fuente de mal inagotable: destroza el alma y el cuerpo de los afectados, los apaga y los hace abjectos; reverdece en infamia sobre los opresores, se perpetúa en odio en los supervivientes, y pulula de mil maneras contra la voluntad misma de todos, como sed de venganza, como quebrantamiento de la moral, como negación, como cansancio, como renuncia.

“La tregua”, 1996

Primo Levi

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Sabía bien de lo que hablaba. Cuando murió en 1987, no se tiene certeza absoluta de si por suicidio pero esa es la teoría más extendida, Elie Wiesel dijo que había muerto en Auschwitz cuarenta años más tarde.

A pequeña escala -siempre a pequeña escala-, creo que la mayoría de la gente conoce el peso del oprobio. Imaginémoslo elevado al infinito…, ¿podríamos volver a sonreir alguna vez? 

25
Mar
07

Rama de almendro en flor

En este frío mediodía de primavera esto es lo que quiero ver.

55400.jpg

Vincent van Gogh

25
Mar
07

El problema de Tomás

          El Apóstol Tomás ha llegado a nuestros días acompañado por el pesado lastre de su problema de incredulidad. El, como cuenta la historia, necesitaba ver, es decir, meter el dedo en la llaga, para creer, y de hecho no creyó hasta que no vió y metió. (La fe es asunto complicado y a veces no poco escatológico.) El Poder, que no es tonto, hizo suyo este lema hace tiempo, ver para creer, y paralelamente decidió meter el dedo, es decir baza, en todo aquello que se puede ver. Ahora vemos lo que el Poder quiere y hacemos, por lo tanto, lo que el Poder espera de nosotros. Es la famosa tríada de la que habla Stephen Greenblatt en su análisis de la obra de Shakespeare: poder, resistencia y contención. Mientras tanto nosotros, tan contentos; es más, tranquilos y sintiéndonos protegidos en la realidad exaustivamente escrutinada por la ciencia, la extremidad con más crédito público del Poder.

          Como resultado, en la era de lo visual, en que hasta los juegos de ordenador alcanzan un realismo extremo, en que la realidad virtual invade poco a poco el territorio de la realidad ”real”, convencional, de vez en cuando uno sospecha que ya no se puede creer en lo que ve. Y entonces, ¿en qué vamos a creer? ¿En lo que no puede verse?

          Cuando William Wyler dirigió Ben-Hur en 1959 ya debió de plantearse esta cuestión pues hizo algo inaudito en su película, algo que, por desgracia, otros no han seguido haciendo después. Decidió no mostrar el rostro de Jesus en su película, pese a que su presencia es un referente para el personaje central cuya vida discurre paralela a la de Jesus, con quien se encuentra varias veces y cuya influencia es decisiva. La idea fue un acierto: ningún otro Jesus cinematográfico me ha resultado tan convincente como el suyo.

          Y yo me pregunto, si vamos en pos de lo que no vemos, como locos, como ciegos, ¿qué encontraremos? ¿A Dios o al Poder?   

25
Mar
07

La vida de los otros

          Ayer fui a ver La vida de los otros. La historia gira en torno a Wiesler, un oficial de la Stasi, en el Berlín de 1984, cuando aún era la capital de la República Democrática Alemana, antes de la caída del muro. Se vive bajo la atenta mirada de un estado policial paranoico y corrupto. Wiesler debe vigilar a Dreyman, un escritor aparentemente afín al régimen, y a su compañera Christa-Maria, actriz de teatro. 6911.jpgPero Wiesler, pese a ser un gran profesional y experto en técnicas interrogatorias, y pese a estar acostumbrado a escuchar, estudiar y rendir a los otros, entra en un curioso estado de empatía con esta pareja que le lleva a alterar su pauta de conducta profesional y a perder la neutralidad. Las consecuencias afectarán a las vidas de todos ellos.

          Es ésta una extraordinaria película se la mire desde donde se la mire. Es inteligente, emotiva, sencilla y sutil, y todo ello desde un presupuesto moderado, algo que salta a la vista desde el principio, esgrimido sin pretensiones pero con una gran claridad de ideas. Tres son los pilares sobre los que se apoya en perfecto equilibrio, asegurándose la efectividad de la obra.

Continuar leyendo ‘La vida de los otros’

24
Mar
07

Sir Gawain y el Caballero Verde 1: las Damas

          Este romance caballeresco inglés del sXIV es una de las cumbres literarias del período del inglés medio y de la literatura romance universal. De autor anónimo, al que suele referirse por “el autor de Pearl”, otro importante romance medieval, su lenguaje simbólico lo hace trascender su tiempo y llegar hasta nosotros pleno de significado y con su magia maravillosa e intacta, en especial en la traducción que el gran filólogo, profesor y estudioso del anglosajón J.R.R.Tolkien hiciera de él.651964540.jpg

          De entre los muchos temas que se podrían analizar en este poema he escogido el tratamiento que en él se hace de la mujer, asunto que me parece de máximo interés porque el autor abrió una brecha en los conceptos estereotipados de la época a través de la cual vislumbrar una figura femenina moderna e intemporal. Continuar leyendo ‘Sir Gawain y el Caballero Verde 1: las Damas’

24
Mar
07

Sir Gawain y el Caballero Verde 2: los colores

          El verde es el color que domina todo este romance. Según el “Diccionario de los Símbolos” de Chevalier y Gheerbrant, el verde es el color de la espezanza, la fuerza y la longevidad, incluso de la inmortalidad. Esto podría relacionarse con el decapitamiento del Caballero verde, al que milagrosamente sobrevive.

          Los nómadas musulmanes tienen también una historia, la del Khisr o Al Khadir, el Hombre Verde, que el autor de Sir Gawain podría haber oído traída de las cruzadas. Continuar leyendo ‘Sir Gawain y el Caballero Verde 2: los colores’




DIARIO DE VIAJE POR MUNDOS UTÓPICOS
"...that blessed mood, in which the burthen of the mystery, in which the heavy and the weary weight of all this unintelligible world, is lighted... ...while with an eye made quiet by the power of harmony, and the deep power of joy, we see into the life of things." Wordsworth's Tintern Abbey, 1798

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